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jueves, 15 de diciembre de 2016

Pasta!

No pasará un año más!
Post va!

Este año hay de todo. Nuevos trabajos, nuevas amistades, nuevas habilidades (¡¡ya soy mayor!! tengo carné de conducir, tengo carné de conducir!!), nuevo coche (y el primero) con mi super L, nuevos nervios, nuevos deseos, nuevas dioptrías (Ya soy mayor II), nuevas conquistas (que no de corazones), nuevos kilos, nueva ciudad, nueva casa. Mudanzas forever. Para bien.

He aquí, mi 2016.
Pues no sé cómo afectará esto al viejo Cartoon, pero espero que, como poco, le vuelva a engrasar las tuercas, y las fuentes de horno, y la irregularidad aquella que solía tener - de compartir en algunos días de algunos meses, algunos dibujos comestibles - unos más experimentales que otros. O algún desvarío sin más..una carcajada dibujada en este lado de la pantalla, con suerte correspondida en aquel otro, en que estáis vosotros, los majos que leéis.

Hoy he dibujado este mío-gran-descubrimiento (no iba a volver con seriedad, no esperéis mejora en ese sentido).
👉Cómo limpiar el extractor de humos de la cocina, disimulando que no se es vago. Bueno, o cómo mantenerlo limpio, una vez que te has dejado las yemas de los dedos devolviéndole el color original, en el caso de que seáis como la mayoría de los mortales. Vamos, excusas para venir a contaros algo..

Y bien, aquí va.
Si ya lo habíais descubierto antes que yo, haced como si nada.. Gracias.




1. Llenar una olla de agua. Mucha agua.
2. Ponerla al fuego, esperar que hierva.
3. Echar medio paquete de pasta de colores (importante: de colores)
4. Olvidar mirar el tiempo de la pasta.
5. Al rato: acordarse.

En ese rato la cocina ha cobrado aspecto de sauna. Y al extractor sólo hay que pasarle un pañito de nada. En serio. Cae todo. Es una maravilla.
Se siente uno un excelente amo de casa.

Fin.


En realidad, podéis omitir perfectamente los pasos 2, 3 y 4... y seguir con vuestras labores después del 1. También funciona. Pero no coméis.

Dicho todo esto, ya que estoy, ¡¡os presento mi cocina!! Azul y amarilla ^^ ¡Yuhuuu!
Allá vamos, 2017.

Sed felices, hermosos y hermosas.
:)




martes, 29 de abril de 2014

Como una nube de algodón. Tarta de almendras, as de corazones.

   ♥ Me encantan los cacharros rojos.
   Sí, esta vez la tarta llegó por el juguete y no al revés. Y me ha pillado con la inspiración en vivo ^_^ Salió, sencillamente, una tarta de Santiago..pero sin Santiago, con humor primaveral, con alguna duda parpadeando y por supuesto, con corazones de los míos (inevitables). La nube de estos meses sabe a almendras - algunas dulces otras amargas, en fin, eso todo se disimula volviéndolas tarta. Eh aquí la prueba. Como dice la canción.."con un poooco de azúcar.." :)
   Así, queridos míos, desde mi estado algodón-rosa, he probado de nuevo la solución "cuanto más sencillo mejor". 6 ingredientes y vuestras manos (y-o cacharro-rojo-bonito). 
No pensar, mezclar. Y canturrear, por supuesto!
 El juguete rojo-bonito en cuestión es el Assistent de Electrolux, que lo acabo de conocer y lo cierto es que sólo de verlo dan ganas de batir hasta el zumo de por la mañana xD






Tarta de almendras (Tarta de Santiago)

300 gr de almendras crudas molidas
300 gr de azúcar
1 cucharadita de canela en polvo (5gr)
6 huevos medianos
la ralladura de 1 limón
azúcar glass

   Precalentar el horno a 175ºC Mezclar los ingredientes secos  Añadir los huevos uno a uno, removiendo bien  Añadir la ralladura de limón  Pasar la mezcla a un molde redondo engrasado y enharinado  Hornear durante unos 30 min • Dejar enfriar  Espolvorear de azúcar glass. 
  Tan simple-mente (deliciosa).
En realidad no es necesario lo de la canela/cacao. Esto lo vi una vez en una video-receta y me lo quedé:) Pero se pueden omitir sin problema los pasos 3 y 4, y quedará igual de bonito (y más fácil aún).

   Mi tarta tiene de humor de corazones..Pero todo será cambiarle el chip. O sea, la plantilla. En vuestras manos y cabezas está. Aquí en esta cabeza, en este abril y con lo de "Cocino como soy", no podía salir más que un dulce! Aunque, espero no ser siempre como lo que cocino..porque hay noches de esas en que, muy sinceramente, me vería del tamaño de una gominola..o con el olor de un gusanito… encontraría en medio de mi ombligo el agujero de un donete..o…roja de la vergüenza, me asomaría de la caja de una pizza de atún con nombre de un Doctor famoso :)
   Me temo que a veces soy una "guarrindondaga", como diría David de Jorge. 
   Hasta que aparece algún comensal caprichoso en mi alrededor y despierta el mono cocinero. Se destapan las ideas dispares, menús imaginarios, bombas de especias, agridulces desafiantes, ollas de colores, platos sin nombre, la perfección en una cuchara..o disparates que sólo saben a eso. Tras ese rebote de entusiasmo, me encariño con el comensal X, desenfundo batidoras ..y todo lo que me gustaría contarle, se lo hago comer:) Hoy os cuento corazones. Y creo que me siento almendra:) (cómo me gustan las palabras). 

   Mi primer amor es la batidora de vaso..vale, pero ¿no quedaría más bonito si le ponemos al lado un cacharrito de estos? Lo prometo, sólo lo usaré con fines optimistas! Y si me pilla enalmendrada, ni os cuento :o)...Cocinaré…concederé deseos…inventaré el sabor de las nubes!…
Y por ser, seré sin duda alguna, un sabor aleglorioso! ..(véase en google "gloricioso").

   Volviendo a flote, para aquellos a quienes os digan a menudo que sois "los que piensan demasiado", casi casi os aseguro que un bocado de este invento caramelizará por un instante todo lo que tan "demasiadamente" inquieta vuestros pensamientos. Qué bonito:) 


El momento es ahora. Disfrutadlo hasta el último trozo.


PD. Frase intercalada. Mi cumple es ya. La la la. He sido tannn buena. La la la. Se cierra la frase intercalada.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Cómo desmoldar en un pis-pás

   Cuando se desata una acalorada conversación sobre diámetros de molde de tarta, naturalmente acaba llegando la tormenta de ideas sobre "cómo desmoldar sin que te salga un mechón de canas". Y es que cada vez que toca hacer tartas de esas para quedar bien, el momento de desmoldar me causa pánico. Porque que en más de una ocasión he visto ocurrir ante mis ojos el momento 2: "Coliseo de bizcocho"…donde reposa sobre la encimera un 3/4 de bizcocho con su corte trasversal a la vista y en el molde que sujetan mis manos, bien agarrado al fondo, el otro 1/4 de miga fiel a su origen. Siguiente fotograma: silencio, pitido, barras de color. 
¿¿Acaso soy la única?? 
     Menos mal que están las amigas de tartas, que entienden estas inquietudes! A vosotras, este truco que le copié en un trinufal día a una repostera que hacía tartas en YouTube (no recuerdo su nombre! perdonadmesipodéis!) y que ha salvado más de un megabizcocho pegajoso-sin-futuro:) 
   Aun así, no puedo negarlo: enharinar es mil veces más divertido..y para hacer en grupo ni os cuento xD


Desmoldad felices, cartoonitos! 

martes, 2 de marzo de 2010

Cheesecake! (Parte 1)


¡PoR FiN! El cheesecake prometido desde hace siglos llegó. Eso sí, en dos partes. Como suele pasar, empezó como un pequeño y modesto post, y acabó enredándose hasta dividirse en dos y tres partes.
De manera que, antes de la misma receta, decidí que podría ser buena idea enseñar (a aquellos como yo, que durante mucho tiempo se preguntaban) cómo preparar un molde para cheesecake. O bien, para cualquier tarta hecha en frío. Aquí aparece dibujado un molde desmontable pero podría hacerse perfectamente con un aro, que es lo que suelo usar yo misma. El molde quedaba mejor:)


Lo primero, por supuesto, sería tener preparada la base (aunque podría hacerse un cheesecake sin base). También añadiré la "receta" de la base rápida para urgencias. Entre comillas, ya que no considero exactamente una receta algo que se basa, fundamentalmente, en tener un paquete de galletas. Pero es muy útil, eso sí.

Y bueno, lo primero, una vez preparada la masa, cortar las bases del mismo tamaño del molde (o el aro) que se usará para hacer la tarta. En el caso de esta receta, sería uno de un diámetro de 22 ó 24 cm.

Una vez horneadas, viene la parte del molde.
Para eso, habría que abastecerse de acetato.


El acetato se puede conseguir en papelerías o en tiendas especializadas de repostería. Yo lo suelo comprar en éstas últimas porque lo venden ya cortado en tiras y es más fácil que tener que cortar trozos con el cúter.. que acaban pareciéndose más a trapecios que a tiras rectangulares..





Una vez listo el cheesecake, se desmolda con facilidad simplemente despegando el acetato con cuidado. Pero si no sale bien, se puede usar un cuchillo para ayudarlo a despegarse. Con mucho cuidado de no desgarrar la tarta y usando un cuchillo de los de untar porque sino puede dejar marcas en la superficie.
Y ya está.
Sólo falta la receta, que estará aquí en un pis pás.
Facilísima y riquísima:)